Cadena de suministros

Si algo sabemos de SCM es que, aun con el mismo objetivo de generar un equilibrio en el que el suministro sea idóneo, no funciona igual en todas las industrias: debe adaptarse a la naturaleza del producto y los cauces disponibles para su distribución.

En este proceso se planifica, controla y se ponen en funcionamiento las operaciones de nuestra red de suministro y almacenaje como proveedores o vendedores. El objetivo es asegurar que el flujo entre proveedor y cliente esté siempre abastecido sin generar excedentes que supongan pérdidas en stock. Y en este proceso se involucra a toda la organización.

Por tanto, se deben tener en cuenta todas las circunstancias posibles que puedan afectar al proceso: cantidades de materias adquiridas (para evitar su deterioro y generar pérdidas), pero también debe obtener los mejores precios para ella y, de paso, gestionar las existencias en almacenaje. Es decir, por un lado, debe ser eficiente a la hora de organizar la llegada y el almacenamiento de materias primas y/o productos teniendo en cuenta unas correctas previsiones de salida.

¿Cómo? Anticipándose para calcular el equilibrio entre oferta y demanda de cada producto.

La importancia de un sistema SCM radica además en un hecho: un pequeño fallo en las diferentes etapas del proceso puede poner en serios aprietos a nuestra compañía.

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