Mejores prácticas al implantar una arquitectura SOA en tu aplicación empresarial

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Muchas compañías desarrollan aplicaciones empresariales propias, apostando por SOA o la arquitectura SOA como se conoce a la Arquitectura Orientada a Servicios. Así, toman una decisión estratégica que aporta agilidad y escalabilidad.

Ahora bien, para que esta iniciativa tenga éxito, debe ser implementada siguiendo un plan que se tiene que ejecutar al pie de la letra.

Arquitectura SOA en aplicaciones empresariales: mejores prácticas y recomendaciones

1. Comprendiendo el valor de SOA para empresas

El uso de SOA en apps empresariales alberga muchas ventajas, de ahí que sea tan popular, pero la más tangible es la reutilización de servicios.

Una vez que se desarrolle uno (por ejemplo, el de gestión de pedidos), se puede utilizar en múltiples partes de la aplicación o incluso en otras apps de la empresa. Eso acelera el desarrollo y optimiza la inversión.

Igualmente, SOA mejora la resiliencia y la capacidad de mantenimiento. Esto se debe a que con la arquitectura SOA los servicios son independientes. Cuando uno falla, se localiza el impacto y se corrige el problema.

2. Planificación y diseño: sentando las bases de la arquitectura SOA

La aplicación se puede estructurar por capas. Una es la capa de presentación o interfaz de usuario. Otra es la capa de lógica de negocio (aquí está la inteligencia de la empresa) y la otra la capa de datos, que es donde se almacena la información.

De ese modo, cada una de las capas se gestiona de forma independiente, y se puede trabajar sobre ellas de la misma manera.

Además, y aquí reside la esencia de SOA, la aplicación tiene que contar con una capa de servicios bien definida. En ella se exponen las funcionalidades del negocio de una manera estandarizada.

Así, se eliminan las conexiones punto a punto entre los módulos, lo cual crea problemas en el futuro. Si esta capa es robusta, la integración interna será fluida (y lo mismo ocurrirá con la integración con plataformas externas).

3. Implementación inteligente: refactorización y expansión gradual

Uno de los problemas, a la hora de crear una aplicación empresarial propia, es que la implementación SOA se puede ver como un trabajo inabarcable o demasiado complejo. Por eso, la clave está en el enfoque incremental.

Hay que hacer una refactorización progresiva. No es necesario integrar toda la aplicación en la arquitectura SOA a la vez. Lo usual es identificar aquellos módulos clave, los que más se benefician de esta arquitectura. Una vez que se localizan, se refactorizan de forma gradual.

A medida que los servicios se van consolidando, es posible pensar en cómo enriquecer la interacción de los usuarios con la aplicación. Desarrollar nuevas interfaces de usuario puede ser beneficioso, puesto que mejora la usabilidad.

4. Cosechando los frutos: agilidad para la integración y la innovación

Cuando la arquitectura SOA está en las apps empresariales, llegan los beneficios, los cuales tienen que ver con la capacidad del negocio a la hora de innovar y de crecer.

Con los servicios bien definidos, la integración de la app con sistemas de terceros es más rápida y sencilla. Eso abre las puertas a nuevas oportunidades de negocio.

Mediante la simplificación de la arquitectura y del mantenimiento, el equipo de desarrollo usa menos tiempo a la hora de resolver problemas.

Eso les permite centrarse en crear valor. De hecho, una de las ventajas de SOA es que libera la capacidad de innovación.

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