La cultura de datos para empresas es algo crucial en el mundo actual, donde la información se ha consolidado como un activo muy valioso. Sin embargo, muchas empresas no hacen nada por fomentar esta cultura o se mueven en la dirección equivocada.
Así, es imposible que exista una empresa data-driven (impulsada por datos), si no se tiene una buena capacidad a la hora de recolectarlos, procesarlos, analizarlos y emplearlos con el fin de tomar decisiones.
¿Qué es la cultura de datos?
No es más que un enfoque empresarial en el que los datos se usan de manera sistemática. Con ellos se respaldan decisiones, estrategias y operaciones a cualquier nivel. Va mucho más allá de acumular datos, implicando una mentalidad colectiva en donde estos son el fundamento del éxito.
Con la cultura de datos para empresas se fomenta:
- Curiosidad y exploración. Los empleados están dispuestos a investigar y quieren entender qué es lo que revelan los datos.
- Colaboración y comunicación. Se promueve el intercambio de conocimientos entre equipos y departamentos.
- Decisiones fundamentadas. No hay que dejar de lado la intuición, pero es mejor sumar a esta la evidencia que se obtiene analizando datos.
- Alfabetización de datos. Se desarrollan habilidades que son necesarias a la hora de interpretar, usar y comunicar la información que se deriva de los datos.
Una empresa data-driven es aquella que ha logrado integrar esta mentalidad, lo cual reduce la incertidumbre y el riesgo. A su vez, hay una mejor respuesta a los cambios del mercado (lo que llega a suponer la diferencia entre el cierre o la supervivencia de la empresa).
¿Cómo se puede implantar la cultura de datos?
Para implantar la cultura de datos hay que dejar a un lado las prisas. Es un proceso que requiere tiempo y un cambio de mentalidad de los empleados.
Compromiso desde la dirección
Si la dirección se compromete, los recursos y el apoyo para hacer este cambio siempre están disponibles. Los líderes deben mostrar a sus subordinados el valor de los datos, actuando como ejemplo a seguir.
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Definir objetivos claros
Desarrollar una hoja de ruta clara, explicando qué problemas se van a resolver o qué oportunidades se quieren aprovechar, ayuda mucho. Aquí, hay que especificar objetivos que se puedan medir, lo que hace que todo el equipo vaya en la misma dirección.
Garantizar el acceso y la calidad de los datos
Todos los datos tienen que estar al alcance de aquellos que los necesitan y ser confiables. Suele ser necesario invertir en procesos que aseguran que la información es precisa y transparente.
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Ya con eso solucionado, las herramientas deben ser accesibles a aquellos miembros del equipo que sean más relevantes.
Capacitar a los empleados
De poco sirve todo lo anterior si los empleados no tienen capacidad para interpretar los datos. Eso se consigue con formación y promoviendo el aprendizaje continuo.
Tomar decisiones basadas en datos
El pilar central para pasar a ser una empresa data-driven es que las decisiones que se toman se basen en el análisis de datos. Si esto no es así, lo anterior no sirve de nada, pues eso desmotivará a los diferentes equipos de trabajo.